Pues parece que no va a haber soldados en las procesiones. Nuestra ministro de defensa doña Carma Chacón está empeñada en que los objetos religiosos carezcan de los honores militares. Ya, el año pasado, el Corpus de Toledo se quedó sin los relucientes fusiles. Este año ninguno de nuestros cristos, ninguna de nuestras vírgenes va a contar con los pasos armonizados de los militares. Pero ¡qué manía ha cogido esta mujer! No entiendo el motivo de que no se deje hacer lo que se viene haciendo desde hace años... mejor siglos y luego lo explico. Será que la ministro no se fía de sus funcionarios, los militares, o si no ¿qué? Pero si nunca se ha dado el caso de que los soldados se liaran a disparar contra los devotos que seguían la procesión ni contra el público. Pues nada, el Cristo de la Legión sin Legión. Mira, también se le puede ocurrir hacer el desfile del 12 de octubre sin que participen los militares... estoy por borrar esto último que lo mismo le parece bien.
Vera usted, doña Carma, esto de que haya soldados en las procesiones no es algo gratuito. No es un signo de poderío militar. No es signo de ostentación. Es tradición. Puede que a usted las tradiciones le molesten, pero a muchos de los ciudadanos de este país nos gustan. Digo que es tradición porque fueron precisamente los soldados los primeros que pasearon vírgenes por las calles de nuestros pueblos. Verá, parte de las legiones, las romanas no las actuales, que habían estado estacionadas en Egipto vinieron a Hispania, que así se llamaba, como lugar de retiro y con una recompensa de tierras para terminar aquí sus días. Estos legionarios había adoptado el culto a Isis, la virgen eterna. Y dentro de este culto estaba hacer procesiones de la imagen. Ellos sacaban en procesión a su Isis y lógicamente iban vestidos con sus mejores galas, con sus armaduras relucientes y con las hastae brillando en el luminoso aire hispano. Luego, Isis se convirtió, se asimiló, a las deidades propias de los iberos y más tarde a la Virgen tal como la conocemos los de tradición católica. ¿Se ha fijado usted en que en muchas de procesiones salen señores vestidos de legionarios romanos? Pues ya sabe por qué. Qué sería de la Macarena sin los armados, esos legionarios que marchan alegremente repartiendo caramelos a los niños...
Será quizás que tiene manía a las vírgenes y a los cristos... o si no, a los soldados. O puede que la manía sea a todos juntos. Pero mire, esto es España, Hispania si lo prefiere, y en este país hasta los que no tenemos ideas religiosas defendemos la tradición de nuestros antepasados. Más, si es una tradición que no hace daño a nadie.
Que tenga usted un buen día, y mi más profundo respeto por el ejército español y por todas las procesiones de nuestros pueblos y ciudades.
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